Destrozos
Eduardo Antonio Svagusa, hermano de José Alberto “El Pato” detenido en el Departamento de Informaciones de la Policía de la provincia conocido como D2 y asesinado en un supuesto intento de fuga, contó como quedó “destruida” su familia con la muerte de su hermano.
Además narró como su familia vivió gran cantidad de allanamientos en los que los insultaban y donde les robaron cosas de valor afectivo como los libros y cuadernos de él y sus dos hermanos cuando iban a la primaria.
“Mi familia quedó prácticamente destruida”, dijo Eduardo quien también contó que su madre que es hemipléjica cuando se enteró que tenía que venir a declarar le preguntó “¿y yo podré ver el final del juicio?” reflejando su necesidad de estar viva en el momento en que se haga justicia por su hijo.
Eduardo contó también que en una oportunidad cuando visitó a José, ya que los presos políticos antes del golpe del ’76 podían recibir visitas, le dijo que conocía a un policía de Río Cuarto que “estaba en el grupo de castigo” es decir, quienes torturaban a las personas.
Ese policía era Miguel Ángel “el Gato” Gómez. “Me lo nombró como uno de los torturadores de él. Mi hermano lo conocía de verlo y de saber la actividad de él dentro de la policía que era torturar a las personas detenidas”, dijo.
Asimismo Eduardo dijo que cuando se enteraron de la muerte de “Pato” tuvo que dirigirse hacia la localidad de
“No vi el cuerpo, pero sí pude verle la cara”, expresó Svagusa quien explicó que cuando las fuerzas de seguridad se retiraron, le pidió al médico de guardia que lo dejara entrar para verlo “y ya con el cajón sellado me deja ver la cara por el vidrio del cajón. Estaba desfigurada por los golpes y el transcurso que había pasado desde la muerte” agregó.
También contó que durante el velatorio en la ciudad de Río Cuarto estuvieron vigilados constantemente por la policía que estaban en los techos de las casas vecinas e incluso el trayecto del cortejo fúnebre fue custodiado por la policía, quienes además escondieron el cajón con el cuerpo de Pato.
“Como no teníamos nicho el cajón quedó en el depósito del cementerio, a los dos días conseguimos el nicho y el cajón de mi hermano había desaparecido”, dijo Eduardo quien recuperó el cajón cuando llegó la policía federal y la provincial y se lo devolvieron.
Eduardo concluyó diciendo emocionado que “mi hermano era una persona muy capaz, muy trabajadora, muy servicial y a mi madre el asesinato de mi hermano la bajó en vida. Era una persona con mucha vitalidad, a la familia la rompió”.
El 17 de mayo de 1976, aproximadamente a las 20hs el jefe de
A pesar de ser detenidos legales y que la orden la impartía la justicia, fueron trasladados en tres vehículos sin identificación policial, amordazados, atados y encapuchados.
Afuera del penal, la comisión policial acató las órdenes impartidas por Telleldín y asesinó, simulando un intento de fuga, a todos los detenidos.