“Ejecúteloâ€
Carlos Higinio Ríos, un ex preso político fue el único testigo que escuchó el diálogo entre el Cabo Pérez y el teniente Enrique Pedro Mones Ruiz en el momento que decidieron ejecutar a Raúl Augusto Bauducco en el patio de la cárcel de San Martín el 5 de Julio de 1976.
Ríos relató que desde su celda pudo ver que el Cabo Pérez se acercó a Mones Ruiz y escuchó que le dijo “mi teniente el prisionero no se quiere levantar” a lo que el teniente le respondió “ejecútelo” y Pérez le dijo “lo voy a ejecutar”. Se acercó a Bauducco le hizo señas con la pistola para que se levantara del piso y le metió un tiro en la cabeza, “los pies se le sacudían”.
Emocionado, Ríos relató como desde su celda en el pabellón nueve pudo ver como retiraban el cuerpo de Bauducco al que le faltaba la parte de atrás de la cabeza y despedía un gran chorro de sangre a medida que trasladaban el cuerpo.
Los militares habían ordenado una requisa general como excusa para golpear y maltratar a los presos a los que hicieron desnudar en el patio de la cárcel. El Cabo Pérez pasaba al lado de cada uno y les pegaba con un bastón de goma. Al advertir que Bauducco tambaleaba le pegó y cayó al piso desde donde no pudo levantarse.
Carlos Higinio Ríos era delegado de Perkins. Fue detenido el 7 de enero de 1976 en su casa y trasladado a la D2 junto a otro compañero del sindicato Juan Carlos Polanco donde permanecieron tres o cuatro días y después fueron trasladados a la Cárcel de San Martín.
Luego de los habeas corpus que presentaron sus abogados, en el Tribunal Federal 2 (TOF2) le otorgó la libertad pero fueron trasladados a una celda de la policía federal donde le comunicaron que quedaban a disposición del área 311 y a los pocos días del Poder Ejecutivo Nacional (PEN) "por ser personas peligrosas para la seguridad nacional".
Estuvo detenido en la cárcel de San Martín junto a otros sindicalistas. De los dieciocho miembros de la comisión directiva de Perkins que él integraba, enrolados en la corriente de Atilio López y promediando los veintitrés años de edad, detuvieron a cuatro antes del golpe militar y secuestraron a otros siete durante la dictadura militar.
“Con esto quiero relatar la violencia que había en contra de los sindicalistas” finalizó Ríos.