Honrar la Vida

11/08/2010
Provinciales - Juicios que cambiarán el país
alternative
Ávila relató como mataron a Bauducco, Moukarzel y Funes. Dijo que Charlie Moore participaba de las sesiones de tortura

CarlosMate de PlataÁvila relató como mataron a Raúl Augusto Bauducco, afirmó que Charlie Moore participó de las torturas que le realizaron en Unquillo, reconoció a Mirthala CucaAntón como una de las feroces torturadoras de la D2 y describió los vejámenes que tuvo que padecer en la Cárcel de San Martín durante su declaración en al audiencia diecisiete del juicio contra Jorge Rafael Videla, Luciano Benjamín Menéndez y otros 29 represores.

Un 24 de Mayo de 1975 luego de ser detenido en Unquillo fue trasladado a un lugar donde comenzaron a golpearlo con los puños y a pegarle en los deditos de los pies mientras le preguntaban que iba a suceder esa noche. Allí vio a tres personas entre las que reconoció a Charlie Moore y a Pipo Romero a quienes describió como “quebrados”; personas que militaban en una organización y que pasaron a colaborar con los militares.

Al poco tiempo lo ataron de pies y manos y le aplicaron la picana eléctrica en los testículos y en el pene mientras le repetían la misma pregunta, si sabia que iba a ocurrir esa noche. Con el paso del tiempo Ávila pudo enterarse que esa noche del 24 de mayo liberaron a las presas del buen pastor y que esta era la preocupación de los militares.

Después fue trasladado a la Dirección de Informaciones de la Policía de la Provincia de Córdoba (D2) donde reconoció a Mirtha “la Cuca” Antón y volvió a ver a Moore que le dijo “la próxima vez hace la del topo porque donde te vea te reviento” mientras Pereyera se empecinaba en retorcerle los testículos.

Luego de su paso por la D2 fue trasladado a la penitenciaria de San Martín donde no lo recibieron por el estado físico en que se encontraba debido a las torturas por lo que terminó en la cárcel de Encausados donde también había presos políticos. Al mejor su estado de salud fue llevado nuevamente a la penitenciaria.

En la cárcel recordó que los militares sacaron a todos los presos políticos del pabellón al patio para realizar una requisa y los tiraron boca abajo en el piso. "Yo hacía fuerza para no respirar porque estaba justo sobre una cloaca" dijo. Pasados unos minutos un militar le dijo que levantara la cabeza y cuando aflojó el cuello le pisó la cabeza quebrándole el tabique de la nariz y un diente.

Ante el insoportable dolor que le producía el nervio al aire pidió ir a la enfermería y un militar lo llevó haciendo cuerpo a tierra y carrera mar. Al pasar por las celdas observó que todos los presos estaban parados uno al lado del otro contra la pared.

Al llegar a la enfermería el militar le ordenó al odontólogo que no utilizara anestesia para sacarle el diente y luego de algunos intentos en los que le tocaba el nervio y se resistía, el odontólogo le preguntó que debía hacer y Ávila le dijo “sacala”. Se tomó fuerte de los apoya brazos mientras sus lágrimas salian comochorritos igual que un sifón sin gas” le extrajo el resto del diente, “era como si se saliera el cerebro” dijo.

A los dos días fué trasladado nuevamente a su celda, otra vez  haciendo cuerpo a tierra y salto de rana, y al pasar por el pabellón pudo ver que todavía estaban los presos un al lado del otro con las manos contra la pared.

Los militares habían encontrado un cigarrillo debajo del colchón de Pablo Balustra y querían saber a quien pertenecía. Aunque no lo pudo ver, después le contaron como le pegaron a Balustra en la cabeza con un botín y cayó sin poderse levantar quedando hemipléjico.

“Cuando era niño yo me reía cuando hacíamos el chiste de que nos ibamos a ver la fuga del paralítico y lo que era un chiste para mi hoy es un dolor muy grande, le hicieron la fuga del paralítico”. Ballustra fue asesinado en un falso intento de fuga el 11 de octubre de 1976.

También relató como a Cristian Funeslos mataron tres veces”. Luego de retirarlo en dos ocasiones para fusilarlo, en la tercera sabiendo que lo iban a matar se despidió de sus compañeros “y se fue con la frente muy en alta”. Funes murió en un fraguado intento de fuga junto Marta Rosetti de Arquiola el 30 de junio de 1976.

Fue en ese momento en que los presos comenzaron a tomar conciencia de la situación en la que se encontraban. “Éramos un objeto que no valíamos nada” dijo Ávila.

Antes de Funes ya se habían enterado lo que le había sucedido a René Moukarzel a través de Don Luna, un guardia de la cárcel que les contó que no sabia como iba a explicarles a los familiares lo que había sucedido porque lo que habían hecho con Moukarzel, él no se lo hubiera hecho ni al animal mas salvaje. Luna estaba compungido porque él iba a tener que darle la noticia a sus familiares porque era de la localidad de Frías de donde era Moukarzel.

Ávila relató que el guardia les dijo que a Moukarzel “se le reventó el corazón por estar estaqueado siete  grados bajo cero mientras le tiraban con baldazos de agua fría”.

Finalizando su relato Ávila dijo “no eran hombres eran mentes asesinas vestidos con trajes militares, fue un plan pensado, elaborado para la destrucción del hombre, digo la destrucción de un pueblo que estuvieron en las cárceles, en centros clandestinos, pero téngase en cuenta que fueron hombres mujeres y niños masacrados en los campos de concentración. Son mentes asesinas cubiertos con uniforme militar que hoy se hacen los viejitos, los enfermos y quieren purgar sus condenas en su domicilio en lugar de una cárcel común”.

Carlos Ávila estuvo detenido desde el 24 de mayo de 1975 hasta el 18 de octubre de 1983 cuando levantaron el estado de sitio. Pasó por muchos centros clandestinos de detención en Córdoba y Buenos Aires. Hoy tiene 68 años es jubilado y padece una enfermedad terminal. Hizo un gran esfuerzo para llegar a brindar su testimonio en este juicio luego del cuál habría descidio no tomar más la medicación que le prolonga la vida. Tanto ayer como hoyo, Carlos Honró la Vida.