Sin Tapujos
Ya comenzaron las polémicas por el viaje que Benedicto XVI hará del 16 al 19 del mes próximo al Reino Unido, la primera visita de Estado que hace el Santo Padre a tierra anglicana. ¿El motivo? Por primera vez en la historia de los viajes pontificios, los fieles deberán pagar entrada para ver al Papa.
Serán
Diez libras esterlinas (unos 16 dólares) costará participar de la vigilia de oración en el Hyde Park del 18 del mes próximo, que incluye la exhibición de The Priests, un exitosísimo trío de curas irlandeses que ganó el disco de platino. Y habrá que abonar
Con la entrada, de todos modos, el participante también recibirá el kit del peregrino, que contiene un pase, un CD con información sobre el viaje de Benedicto XVI, material sanitario y de seguridad, y un libro de oraciones.
"Nadie paga nunca para ver al Papa", explicó hace unos días el padre Federico Lombardi, director de
Lo cierto es que el viaje de Benedicto XVI al Reino Unido costará una cifra exorbitante: según la prensa británica, algo así como 23 millones de libras esterlinas (36 millones de dólares), dos tercios de las cuales estarán a cargo de los contribuyentes.
Más allá de la "contribución" para pagar los gastos, fuentes informadas explicaron que, en verdad, la cuestión de las entradas se debe a las estrictas medidas de seguridad que se han puesto a punto para la visita. El gran temor, de hecho, son las eventuales protestas de grupos gay, en desacuerdo con el rechazo de la Iglesia al matrimonio homosexual, así como al ingreso en los seminarios de los sacerdotes con esas tendencias; o de grupos de víctimas de sacerdotes pedófilos, otro tema aún candente.
No hay que olvidar que desde hace ya algunos meses dos famosos intelectuales ingleses ateos, Richard Dawkins y Christopher Hitchens, junto con Jeffrey Robinson, uno de los abogados más prestigiosos del mundo en derechos humanos, hasta pidieron el arresto del Papa por su presunto encubrimiento de sacerdotes en el escándalo por abusos de niños por parte del clero.
Justamente para prevenir el terrible escenario de un intento de captura del Papa -como ocurrió con Pinochet en octubre de 1998-, el 22 de julio pasado el gobierno británico dictaminó por decreto que ningún juez puede ordenar la captura de un jefe de Estado extranjero sin su aprobación.
Es lo único que le faltaba a esta institución retrograda que se arroga ser la representante de Dios sobre la tierra. Evidentemente ya no tienen tapujos en ocultar sus verdaderas intenciones.