Falta menos
El juicio oral contra los represores Antonio Bussi y Luciano Menéndez por la desaparición del ex senador justicialista Guillermo Vargas Aignasse en 1976, ingresó en su última etapa al concluir hoy la ronda de declaraciones de los testigos. Sólo resta que el martes próximo el fiscal Alfredo Terraf y los defensores (Amalina Assaf, por Bussi, y Horacio Guerineau, por Menéndez) efectúen los alegatos sobre la prueba producida durante las audiencias y que el Tribunal Oral fije fecha para la lectura de la sentencia, probablemente el jueves 28.
En la presente jornada, tres testigos citados para un careo (el ex sindicalista Juan Palavecino, el ex juez militar Roque Cabral y el ex secretario de este último, Raúl Molina), reiteraron lo que ya habían declarado en audiencias anteriores. Palavecino, ex dirigente de la CGT, dijo que vio al senador provincial Vargas Aignasse en la Brigada de Investigaciones de la Policía en abril de 1976, con signos de haber sido torturado, y desconoció el contenido de supuestas declaraciones al ex juez militar Cabral que se le atribuyen en actas de 1985 y 1986.
Según las actas impugnadas, en sendas declaraciones ante el ex juez militar, Palavecino manifestó que a los presos políticos de la dictadura se los trataban bien y que había mentido a la Comisión Nacional por la Desaparición de Personas (Conadep). Si bien reconoció sus rúbricas en esas actas, el sindicalista reiteró que "un suboficial le había pedido que le hiciera una gauchada a un amigo, razón por la que se entrevistó y tomó un café con Cabral", en el Comando de la V Brigada de Infantería que tenía sede en Tucumán.
Cabral afirmó no recordar detalles y replicó contra quienes no se acuerdan de las firmas en los documentos que el mismo tomó. Tras el retorno de la democracia, el ex magistrado había iniciado un sumario por el caso "Vargas Aignasse". El ex juez militar insistió en afirmar que "las declaraciones que constan en las actas fueron bien tomadas". No obstante esto, el fiscal Terraf solicitó que se lo investigue por presunta falsificación ideológica de instrumento público y por falso testimonio.
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán, ante el que se desarrolla el juicio oral, difirió para el momento de la sentencia la resolución del requerimiento de Terraf, quien antes había pedido lo mismo respecto de otros testigos. Por su parte, el militar retirado Alberto Cerúsico reconoció que el 4 de marzo de 1976 fue designado jefe militar de la Casa de Gobierno provincial y que conocía a la familia Cárdenas, como declaró Marta Cárdenas, esposa de Vargas Aignasse. La mujer había manifestado que, tras el golpe de Estado de 1976, desesperada por averiguar el paradero de su marido, invocó el nombre de Cerúsico para ingresar a la Casa de Gobierno, donde entrevistó a Bussi, entonces interventor militar de la provincia.
Luego de los testimonios, las partes (el fiscal y las defensas de Bussi y de Menéndez), pidieron la incorporación a esta etapa oral de aquellas piezas procesales que constan en el expediente y que fueron recabadas durante la etapa de instrucción.
Por el auto de elevación a juicio dispuesto el 27 de diciembre de 2007 por el juez federal subrogante Daniel Bejas, a los dos represores se les imputó la coautoría mediata de los delitos de violación de domicilio y violación ilegítima de la libertad agravada, aplicación de tormentos reiterados, homicidio calificado y asociación ilícita, en concurso real con el delito de genocidio.
Menéndez, que está alojado en los ex Arsenales Miguel de Azcuénaga, tuvo larga vinculación con Tucumán. Entre 1970 y 1973 ejerció importantes cargos en la V Brigada de Infantería, en esa provincia y entre 1975 y 1979 encabezó el III Cuerpo de Ejército, del que dependía esa unidad, a la que solía visitar con frecuencia durante la dictadura.
Bussi encabezó la V Brigada de Infantería entre fines de 1975 y 1977, período durante el cual desapareció Vargas Aignasse. A partir del golpe de Estado ejerció la intervención militar de la provincia, como gobernador de facto nombrado por la dictadura, época en la que desaparecieron o fueron asesinadas centenares de personas en Tucumán.